Pintura náutica

Pintura náutica

Pinturas náuticas, para muchas millas náuticas. Esa debiera ser la consigna de todo propietario o usuario de bote, lancha, velero o cualquier embarcación. La pintura, el último toque o acabado de toda superficie, entrega un mejor aspecto a la vista, pero también ofrece protección a cada pieza o lugar donde es aplicada. En el caso de barcos se usan pinturas náuticas, las cuales ofrecen protección especial o adicional, contra los severos agentes naturales del agua, el aire, el roce.

Hasta las hélices

Las pinturas, tintes, grasas, para la náutica ofrecen como se indicó, protección contra la agresividad del clima y del agua, sobre todo la del mar, la cual corroe hasta los más fuertes aceros si éstos no son debidamente tratados. Entonces se usan acabados especiales fabricados siguiendo hallazgos hechos por la química especializada. Surgen y están ya desde tiempo atrás disponibles en el mercado del ramo, elementos como el poliuretano, los acrílicos, los fondos o bases que pueden ser lijados, de gran resistencia; y hasta acabados antideslizantes.

Pinturas náuticas en general, se refiere así mismo, a productos que brindan un cuidado drástico, incluso para las hélices, si es el caso, como el llamado minio o pintura de aluminio, un mineral del cual ya se conoce su resistencia al óxido; del mismo modo las embarcaciones suelen recibir tratamientos a base del muy fuerte minio de plomo, diseñado para proteger hierro o acero de los agentes marinos. Barcos pesqueros que se hacen a la mar por meses enteros, deben recurrir a este minion a base de espesos aceites.

Química compleja para algo indispensable

Existe también el esmalte uretanado, el cual ofrece protección contra el roce del agua, contra arañazos de las rocas e incluso contra agentes como alquitrán o petróleo. Para la protección de sus naves, los propietarios también disponen de masillas de poliéster, con capacidad para corregir grietas y hoyos, además de proteger de todos estos agentes de los cuales se viene hablando.

La química usada en la confección de todos los productos englobados dentro de las llamadas pinturas náuticas, toma en cuenta no solamente la efectividad para su propósito primario de proteger contra agentes tan agresivos como los marinos, sino para evitar daños a los delicados materiales usados en la fabricación de las embarcaciones. Entiéndase por ejemplo, no alterar la flexibilidad de los mástiles o evitar ocultar texturas diseñadas con un fin estético.

Las maderas blandas empleadas en barandales o en la cubierta, rezuman ciertas resinas que dificultan la adherencia de tintes y lacas protectoras, por lo que deben ser tratadas con agentes fibrosos basados en fibra de vidrio. Las grasas residuales forman barreras que hacen resbalar los tratamientos que pudieran ser aplicados, incrementando entonces el riesgo de deterioro.

Existen ceras con capacidad para bloquear los rayos UV, tan dañinos para los plásticos, el PVC o la madera. Igualmente hay detergentes especiales cuyos componentes pueden eliminar grasa, excesos de cera, suciedad y aceite pero sin dañar las superficies donde son aplicados.

Recuérdese finalmente que todo mantenimiento es ante todo, una labor de limpieza.

Pintura náutica 

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  • Antiincrustante...

    Barcos, botes, muelles, diques y en general todo aquello que esté en contacto permanente con el agua de mar, suele ser tratado con antifouling o antiincrustante, la pintura o revestimiento a base de un poli oxalato y un agente biológico activo que impide la adhesión de microorganismos y organismos a la capa superior del objeto tratado. Se trata de una acción natural que de no prevenirse resultaría en un rápido deterioro de la superficie en cuestión.

  • Imprimaciones selladora

    Se llama imprimación al procedimiento de preparar la superficie en este caso del barco a ser pintada o protegida, adecuándose tanto física como químicamente para ello es decir, eliminación de asperezas, abolladuras, agentes que puedan dificultar la adherencia, como grasas, polvo u óxido… Y del mismo modo, las superficies de nuestras embarcaciones deberán recibir también periódicamente, tratamiento con selladora; así, grietas, orificios o irregularidades que pudieran convertirse en puntos débiles, serán corregidos a tiempo, prolongando la vida útil de la superficie de la cual se trate.

  • Disolventes y decapantes

    Un barco necesita para su mantenimiento disolventes, siendo líquidos, hacen menos espeso o menos denso el material con el cual entran en contacto. Se trata del químico que permite la adecuada distribución de otros químicos que suelen aplicarse sobre metales sometidos a la acción de elementos naturales, especialmente el agua marina.

    Por otro lado, los decapantes son capaces de suprimir la capa o capas adheridas a las distintas superficies del barco, por ejemplo, particularmente pintura vieja cuya acción protectora ha cesado por deterioro.

  • Esmaltes

    Los esmaltes son químicos protectores de superficies, generalmente de metales y maderas, prolongando la vida de éstas y mejorando la apariencia. Son pinturas ideales para elementos que reciben continuamente los embates de las sales y los minerales marinos, como los barcos.

    Al hacer mantenimiento a un barco no se debe dejar de considerar los esmaltes, pues en este caso no solo se trata de mantener la estética “que también es importante”  sino de preservar la vida útil de la embarcación.

  • Barnices y lasures

    Al igual que los esmaltes, los barnices tienen una notable acción protectora sobre superficies expuestas a elementos de intemperie, el sol, el agua del mar, los vientos, el roce.  Están compuestos de distintos aceites disueltos en una resina que le sirve de agente pero que al secarse deja una capa protectora en la superficie. Los lasures, de iguales o parecidas características, se aplican sobre la madera para lograr el mismo fin. Suelos, puertas, ventanas, barandillas, deben recibir este tratamiento para la durabilidad.

  • Pintura neumática

    La pintura así llamada tiene su acción de protección sobre partes móviles, especialmente de goma o flexibles. Lleva su nombre porque se aplica con pistola neumática o de aire. De gran flexibilidad, lo que evita cuarteamientos o rasgaduras, una vez aplicada y secada. Concebida para cubrir lanchas neumáticas o flotadores auxiliares, en vista de su alta elasticidad y adherencia. Imperdonable su uso si se trata de nuestras lanchas o barcos. También es notoria su resistencia a los agentes químicos y a la intemperie.

  • Pintura suelo y cubierta

    Toda superficie de cualquier embarcación está sometida a la acción severa de los agentes naturales, llámese viento, rayos ultravioleta, sales corrosivas. De allí la necesidad de someter sus partes al adecuado tratamiento químico de protección; pintura, concretamente. Necesaria especialmente tratándose del suelo de la embarcación o la cubierta, pues además de los agentes mencionados, está el del roce por caminar, arrastrar objetos, usar otros agentes. No se olvide que sobre la cubierta de nuestro bote es que vamos.

  • Herramientas del pintor

    Muy conocidas, pinceles, aspersores, rodillos, la pistola de aire y su compresor; y por supuesto la brocha, la más común de todas. Éstas y otras de uso más restringido, son herramientas del pintor, cuyo uso en marina es permanente, dada la presencia de agentes corrosivos, del aire, del sol, ante nuestro barco. La pistola, ejemplo, por su acción de presión, hace que los solventes, esmaltes o barnices aplicados con ella, tengan mejor acción penetrante, sobre juntas, piezas móviles, roscas y empaques.

  • Sprays

    Sprays, en español aerosoles o atomizadores, forma de envasado a alta presión para pinturas u otros químicos, para protección de superficies. Su principal rasgo es su parecido al que se obtiene usando pistola, con la ventaja de la ausencia del compresor, resultando así muy práctico y cómodo de aplicar. Es una buena manera de lograr protección rápida y menos aparatosa, aunque también menos profunda. Sin embargo, combinándolo con otras formas de resguardo, resultará ideal en las embarcaciones.