Mantener el barco

Mantener el barco

El mantenimiento de un barco es algo que requiere constancia y dedicación, pues las embarcaciones, especialmente las que navegan en aguas marinas, sufren continuamente los embates de agentes naturales erosivos, oxidantes y corrosivos incluso. Mantener el barco supone entonces una lucha tenaz usando toda clase de agentes químicos que contrarresten y si es posible eviten los daños que a la postre podrían terminar con la vida útil de la embarcación. 

Como una lucha

Hablamos de lucha ya que no se trata de una tarea hecha una sola vez, sino de un verdadero programa permanente, casi tan permanente como la acción de la intemperie y regular para vencer al agua salada, a los vientos marinos, a los continuos cambios de temperatura ambiental y a la acción de microorganismos y de organismos. De no existir este mantenimiento todas las superficies del barco, sus piezas móviles y las partes expuestas que son todas en realidad, terminarían dañadas irreversiblemente.

Mantener el barco es entonces usar un sinnúmero de productos disponibles en el mercado, de herramientas y dispositivos y por supuesto del trabajo de personal con experiencia. Será indispensable la presencia en la embarcación de: lacas, esmaltes y barnices protectores, compresores, pistolas de aire, rodajes, grasas lubricantes, aerosoles y solventes, brochas, acabados anti agentes salinos, reemplazos o repuestos para piezas diversas, otros.

Inclusive en tierra firme

Anualmente la embarcación deberá ser llevada a puerto para su mantenimiento mayor, donde incluso se habla de ponerla en seco, para revisar partes del casco, la grifería, hélices, si se trata de barcos grandes. La revisión del estado de las velas por ejemplo, si se trata de veleros. Los barcos grandes requieren de un cuidado especial respecto a sus botes salvavidas.

La totalidad de las piezas de una embarcación, cualquiera su tamaño o calado, incluso botes de goma, recibirán la acción de cuido por parte de los interesados, conforme con los materiales y medios disponibles. La limpieza es imprescindible. El agua comunica o genera patinados, moho, limo, suciedades que se combaten con los llamados antiincrustantes. Y algo muy desagradable, el agua del mismo modo, genera olores que deberán combatirse con fuertes desodorantes y desinfectantes.

No pueden faltar grasas ni vaselinas, a los efectos de lubricación de áreas que rozan las aguas o que requieren de flexibilidad, como cuerdas y amarras.

La máquina

Por otro lado, se impone siempre una revisión del motor y sus partes, lubricación, filtros, empaques, partes eléctricas… Se deben corregir goteos y derrames que anuncien mal funcionamiento. Las correas pueden cuartearse y pueden exigir su reemplazo, al igual que el refrigerante, cuando aplica. Rodamientos sonando de igual modo deberán ser sustituidos.

Y si hablamos de grandes embarcaciones, las operaciones de mantenimiento hay que pensarlas como las que recibiría una gran edificación, pues muchas de ellas son casi una ciudadela rodante, cuya compleja arquitectura está de igual modo recibiendo la acción de daño de la naturaleza.

Mantener el barco, una lucha continua contra el agua, sirviéndose de ella no obstante.

Mantener el barco 

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  • Pintura náutica

    Pinturas náuticas, para muchas millas náuticas. Esa debiera ser la consigna de todo propietario o usuario de bote, lancha, velero o cualquier embarcación. La pintura, el último toque o acabado de toda superficie, entrega un mejor aspecto a la vista, pero también ofrece protección a cada pieza o lugar donde es aplicada. En el caso de barcos se usan pinturas náuticas, las cuales ofrecen protección especial o adicional, contra los severos agentes naturales del agua, el aire, el roce.

    Hasta las hélices

    Las pinturas, tintes, grasas, para la náutica ofrecen como se indicó, protección contra la agresividad del clima y del agua, sobre todo la del mar, la cual corroe hasta los más fuertes aceros si éstos no son debidamente tratados. Entonces se usan acabados especiales fabricados siguiendo hallazgos hechos por la química especializada. Surgen y están ya desde tiempo atrás disponibles en el mercado del ramo, elementos como el poliuretano, los acrílicos, los fondos o bases que pueden ser lijados, de gran resistencia; y hasta acabados antideslizantes.

    Pinturas náuticas en general, se refiere así mismo, a productos que brindan un cuidado drástico, incluso para las hélices, si es el caso, como el llamado minio o pintura de aluminio, un mineral del cual ya se conoce su resistencia al óxido; del mismo modo las embarcaciones suelen recibir tratamientos a base del muy fuerte minio de plomo, diseñado para proteger hierro o acero de los agentes marinos. Barcos pesqueros que se hacen a la mar por meses enteros, deben recurrir a este minion a base de espesos aceites.

    Química compleja para algo indispensable

    Existe también el esmalte uretanado, el cual ofrece protección contra el roce del agua, contra arañazos de las rocas e incluso contra agentes como alquitrán o petróleo. Para la protección de sus naves, los propietarios también disponen de masillas de poliéster, con capacidad para corregir grietas y hoyos, además de proteger de todos estos agentes de los cuales se viene hablando.

    La química usada en la confección de todos los productos englobados dentro de las llamadas pinturas náuticas, toma en cuenta no solamente la efectividad para su propósito primario de proteger contra agentes tan agresivos como los marinos, sino para evitar daños a los delicados materiales usados en la fabricación de las embarcaciones. Entiéndase por ejemplo, no alterar la flexibilidad de los mástiles o evitar ocultar texturas diseñadas con un fin estético.

    Las maderas blandas empleadas en barandales o en la cubierta, rezuman ciertas resinas que dificultan la adherencia de tintes y lacas protectoras, por lo que deben ser tratadas con agentes fibrosos basados en fibra de vidrio. Las grasas residuales forman barreras que hacen resbalar los tratamientos que pudieran ser aplicados, incrementando entonces el riesgo de deterioro.

    Existen ceras con capacidad para bloquear los rayos UV, tan dañinos para los plásticos, el PVC o la madera. Igualmente hay detergentes especiales cuyos componentes pueden eliminar grasa, excesos de cera, suciedad y aceite pero sin dañar las superficies donde son aplicados.

    Recuérdese finalmente que todo mantenimiento es ante todo, una labor de limpieza.

  • Electricidad

    La electricidad es una parte fundamental e imprescindible en cuanto al equipaje de un barco. La electricidad  permite todo el funcionamiento sistemático en el barco y de esta manera los usuarios del mismo pueden sentirse satisfechos de gozar todos los beneficios que son posibles solamente gracias al sistema eléctrico presente en una embarcación. A diferencia de tiempos anteriores, cuando el uso de la energía eléctrica no era necesario en una embarcación, actualmente es prácticamente obligatorio que un barco cuente con energía eléctrica.

    ¿Por qué es importante la electricidad en un barco?

    La razón principal para la existencia de la electricidad en toda embarcación es porque gracias a ésta es que todo el equipamiento, presente en los barcos modernos, puede funcionar correctamente. Hablamos entonces de un equipamiento interior del barco conformado por aspectos importantes (algunos prescindibles, otros no) como la radio, las baterías, el GPS, el refrigerador, el televisor, etc, y toda la iluminación eléctrica en total.

    Las baterías son la clave para que haya electricidad

    Ciertamente no puede haber sistema eléctrico en ningún barco si el mismo no es respaldado por las baterías. Las baterías son las herramientas principales para desprender la electricidad, debido a que éstas funcionan como las principales fuentes de la misma, sirviendo como potenciadoras de corriente eléctrica y garantizando así el funcionamiento óptimo de los aparatos eléctricos presentes en la embarcación.

    Naturalmente la duración de estas baterías dependerá de la cantidad de tiempo en que se usen dichos aparatos eléctricos e igualmente su longevidad también dependerá de la cantidad del voltaje o vatios con los que las baterías disponen.

    Tamaño de la embarcación

    Hay embarcaciones grandes y embarcaciones chicas, por lo tanto es necesario saber la cantidad prudente y necesaria de baterías en una embarcación, todo dependerá del tamaño de las mismas. Por lo tanto, si se habla de una embarcación pequeña, entonces no son necesarias muchas baterías, pero si se habla de una embarcación grande, el sistema de electricidad no será suficiente en el caso de que solo se disponga de una batería para generar electricidad.

    El uso de un generador de corriente como un respaldo para las baterías

    Si en algún momento las baterías con las cuales dispone un barco comienzan a agotarse y se ve así en riesgo la continuidad del funcionamiento del sistema eléctrico, se puede tranquilamente acudir al uso o empleo de generadores de corriente o electricidad, los cuales permitan reforzar o cargar la energía de las baterías para que de esa forma los usuarios puedan continuar haciendo uso de los aparatos eléctricos dentro de la embarcación.

    De igual forma está otra fuente de generador de corriente alterno como lo son los paneles solares. Los cuales se pueden instalar en las superficies de las embarcaciones para de esa manera poder reforzar el funcionamiento de las baterías gracias a la energía solar, alimentando de manera continua la corriente y al mismo tiempo reponiendo y asegurando una mayor continuidad en la energía de las baterías.

  • Mantenimiento

    El mantenimiento, si se habla del realizado a las embarcaciones, sometidas siempre a la agresividad del viento, del agua y de los microorganismos que se adhieren a sus paredes y piezas, comprende o supone en realidad, tres cosas en una: limpieza, protección y renovación.

    Limpieza

    No se necesita hacer hincapié sobre la limpieza, esencial no sólo para reducir el deterioro del barco, sino para que éste luzca agradable a quienes navegan en él, sean paseantes que disfrutan de un bello día de pesca o de doradas vacaciones en el Mediterráneo quizá; sea que se trate de la tripulación.

    La limpieza previene también olores desagradables causados por algas, fangos o limos acumulados. El desaseo siempre es causa de manchas, decoloración, pérdida de funcionalidad de componentes o piezas, etc.

    Protección

    El aseo, su efecto inmediato es protección y renovación. La protección no solo contra los agentes meteorológicos, el agua y el roce, sino para disminuir el desgaste y el agotamiento del buque por uso, algo obvio e inevitable.

    Proteger es echar mano a lo que la química industrial ha puesto al servicio del mantenimiento de las naves, una amplia gama de ceras, lacas, solventes, tintes, pinturas, aerosoles, grasas, lubricantes, esmaltes, bases de pintado, otros.

    Los agentes de oxidación y erosión sumados al tiempo originan en todas las superficies de la embarcación, en todo su conjunto, un verdadero tallado de sus caras, si se vieran al microscopio. No es otra cosa lo que se ve cuando el barco, lancha, catamarán o bote, según se trate, no recibe una metódica y periódica limpieza y conservación: color barroso en el metal, porosidad e incluso agrietamiento y otros signos del descuido.

    La protección ofrecida por la infinidad de productos para la náutica, junto a la acción de expertos o de cuidadosos particulares hace parecer cada barco como nuevo, funcionando plenamente, sin decaer, desempeñándose en los lugares y en las tareas para las que fue diseñado, fabricado y ahora conservado. No solamente eso, el mantenimiento lo convierte en un medio de servicio, de transporte o de recreación, siempre lustroso, mostrando su mejor apariencia.

    Renovación

    Renovación, un juego con el paso del tiempo, haciendo desaparecer sus efectos de deterioro. Es un tratamiento que va al fondo, literalmente, al fondo de los materiales de confección. Es la acción del sin fin de productos formulados para que su nave, su moto de agua, su lancha, su bote, luzcan siempre nuevos.

    Incluso, dentro de la industria hay fórmulas para el lustre o pulido de las distintas superficies, productos destinados tanto a la apariencia como a la funcionalidad del objeto, pues no pocas veces ciertas partes, como anillos, barandales, tapones, roscas y tuercas requieren ser pulidas antes de volver a ser colocadas o puestas a tono. El mantenimiento es finalmente, un renacimiento constante de cada barco.

    Sin hundirse, sin naufragio; pero sin mantenimiento, una embarcación puede zozobrar.